Requisitos
Arzobispado de La Plata
Decreto Nº 84/2006

El Rito de la deposición de las Cenizas se realiza después de la Santa Misa los primeros viernes de cada mes (ver Calendario abajo).
1. Presentar original y copia autenticada de los certificados de defunción y cremación, las copias quedarán archivadas en la Parroquia.
2. Completar el formulario donde se exprese la petición.
3. Finalizado el trámite de admisión, se entregará una bolsita de tela y otra de plástico para que el solicitante coloque las cenizas.
4. No se permitirán ningún tipo de placas recordatorias.
5. Se sugiere no traer flores, sino colaborar con plantines de flores de estación (pensamientos, corales, alegría del hogar, etc.) para adornar el entorno del Cinerario.
6. Se solicitará una colaboración voluntaria.

Calendario 2017
Misa mensual por los Difuntos
Las siguientes fechas corresponden a los días en que se celebrará la Misa por los difuntos en la Parroquia Inmaculado Corazón de María, la misma debe precisarse en el espacio correspondiente en la carta destinada a las familias que han sufrido una pérdida.

Viernes 3 de Marzo, 19:00 hs.
Viernes 7 de Abril, 19:00 hs.
Viernes 5 de Mayo, 18:00 hs.
Viernes 2 de Junio, 18:00 hs.
Viernes 7 de Julio, 18:00 hs.
Viernes 11 de Agosto, 18:00 hs.
Viernes 1 de Septiembre, 18:00 hs.
Viernes 6 de Octubre, 19:00 hs.
Jueves 2 de Noviembre, 19:00 hs.
Viernes 1 de Diciembre, 19:00 hs.

Muchas gracias por ayudarnos a llegar a las familias que pasan por el dolor de la muerte, así podemos orar por ellas y poner muy especialmente en el Corazón de María a todos nuestros hermanos difuntos.
Cinerario Parroquial
Nuestra Parroquia en su espíritu de acompañar la vida en todos sus momentos, acoge las cenizas de los seres queridos que han "nacido" a la eternidad, permaneciendo de esta manera en un ámbito de carácter religioso.



La parroquia, como expresión más cercana de Dios entre las casas del barrio, quiere ayudarnos a vivir y a iluminar desde la fe cada momento de nuestra existencia: desde la alegría del nacimiento en Cristo por el Bautismo, hasta el momento en que el Señor nos llame junto a Él. Por eso, junto a los recursos pastorales ya conocidos (catequesis de iniciación, grupos bíblicos, de oración, pastoral matrimonial, servicio a los más necesitados, pastoral de la salud, etc.) es necesario animar una pastoral de difuntos que acompañe el suceso de la muerte. De esta manera, quedará más patente la imagen de la Iglesia como madre, quien “procura con los ritos exequiales no sólo encomendar los difuntos a Dios, sino también avivar la esperanza en la futura resurrección, con Cristo, de todos los bautizados” (Decreto de promulgación del Ritual de Exequias).

Todos somos testigos en nuestros días de cómo la supresión de la antigua prohibición de la “cremación” de los difuntos, la concentración urbana, la exhumación de los cadáveres en los cementerios en razón del breve tiempo de permanencia en la tierra, y ciertas modificaciones culturales en torno al tema de la muerte, han hecho que en muchos lugares, sobre todo en las grandes ciudades, muchas personas creyentes pidan la cremación. Pero después de haber pasado el primer impacto del duelo, se presenta ante los familiares un problema delicado: el destino final de las cenizas. Algunos guardan la pequeña urna en sus casas, otros la entierran en el jardín o arrojan las cenizas al mar. En casos más conflictivos, suele ser ocasión de dolorosas discusiones.

Por su parte, el Directorio sobre Liturgia y Pastoral Popular del 2001 en el número 254, señalando esta tendencia, exhorta a los fieles a no conservar en su casa las cenizas de los familiares, sino darles la sepultura acostumbrada, hasta que Dios haga resurgir de la tierra a aquellos que reposan allí y el mar restituya a los muertos (Cf. Apoc 20, 13).

Una “sepultura acostumbrada” es lo que la Parroquia quiere ayudar a proveer a los hermanos de la comunidad que ya partieron a la casa del Padre cuyos cuerpos hayan sido cremados. Atendiendo a las orientaciones del Sr. Arzobispo y a la legislación vigente, construimos un “espacio” físico -el primero de este tipo en la diócesis- cargado de simbolismo, para depositar las cenizas de los cuerpos de los hermanos difuntos, con la mesura y el decoro que la Iglesia siempre ha mostrado en ese aspecto. Está emplazado en los Jardines del Inmaculado Corazón de María, lugar de reposo y oración, al final del Via Crucis, recordándonos el Misterio de la Resurrección.
Este espacio se denomina "cinerario"... retomamos así la tradición de unir el cementerio con el templo.
El compromiso de la Celebración mensual de la Eucaristía por las intenciones de los difuntos y de sus familiares los primeros viernes de cada mes, es una ocasión propicia para que junto a ellos conduzcamos, con un rito adecuado, las cenizas hasta el Cinerario.


 
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